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Visitar el museo de La Cumparsita a los pies del mítico Palacio Salvo

El Himno de los Tangos, compuesto por el uruguayo, Gerardo Matos Rodríguez, tiene un nuevo espacio cultural. El museo funciona todos los días de 9 a 16.30 en la planta baja del Palacio Salvo, donde a principios de siglo XX funcionó la Confitería La Giralda y dónde se estrenó La Cumparsita, bajo la ejecución del cuarteto que encabezaba un músico de vasta experiencia de la época: Roberto Firpo.
El espacio cultural, que abrió en diciembre de 1916, en víspera del centenario de este clásico tanguero, ofrece recorridas de la mano de un guía local que cuenta sus avatares desde su estreno. La visita guiada, tiene un costo de $150 e incluye un café o una copa de vino, dependiendo de la hora del día y la preferencia de los visitantes.
Discos primera edición de La Cumparsita, antiguas vitrolas en funcionamiento y una infinidad de documentos decoran el entorno y las paredes del lugar.
El espacio cultural también ofrece cenas show con copa de bienvenida, entrada, plato principal, postre y dos show; uno de baile y una radionovela, acompañada de un bandoneonista en vivo. Esta propuesta funciona de viernes a domingo a un costo de US$90 por persona y requiere de reserva previa.
Simultáneamente, los visitantes pueden elegir diversos souvenir para llevarse a casa o probar dos vinos, ediciones especiales, bajo la etiqueta del tango más famoso.
Una mirada fresca
Un aspecto llamativo, es que los creadores del museo, no provienen de la movida tanguera montevideana. Su inspiración surgió a partir del contacto directo con el lugar. “Al recorrer el espacio, al ver los planos de la distribución que tenía la mítica Giralda y cotejarlos con el espacio en el que hoy se sitúa el Salvo, hubo como una suerte de conexión inmediata con la idea. Fue una revelación. Además el edificio del Salvo, tiene una magia particular que te atrapa”, explicó la directora del museo , Mónica Kaphammel.

¿QUÉ MIRAR?

El instructivo decoroso.
Un afiche deja entrever la transformación que vivió el tango, que en sus inicios nació ligado a los entornos masculinos y a la vida noctura, para ganarse la aceptación del resto de la sociedad. Se trata de un pintoresco instructivo orientado a la ama de casa, que enseña a bailarlo, con un estilo mucho menos osado del que solía emplearse en los burdeles de la época.

La esquela irónica. 
Una caricatura hecha por el propio Gerardo Matos Rodríguez, ironiza sobre la mala reputación que gozaban sus tangos a principios de siglo XX. “Si usted gusta de la música barata aquí tiene un tango de Matos Rodríguez”, ironiza una improvisada ilustración de su propia autoría.

Vitrolas antiguas.
El museo exhibe dos antiguas vitrolas que aún están en funcionamiento, una hogareña y otra de salón. Los visitantes se sorprenden al escuchar su singular sonido sin necesidad de recurrir a la electricidad.

INFORMACIÓN DE CONTACTO: 
Palacio Salvo, Plaza Independencia 848. 
Teléfonos:(00598) 2900 1264. 

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