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Un viaje a la época colonial y a principios de siglo XX

Visitar el oeste del país, ofrece la posibilidad de experimentar el estilo de vida de finales del siglo XIX y principios del XX. Un paseo imperdible para los amantes de la historia es la visita al Museo de la Revolución Industrial en la ciudad de Fray Bentos que ha sido postulado por Uruguay para integrar la Lista de Patrimonio Mundial de Unesco.
El edificio donde funcionó una de las principales fábricas cárnicas de Sudamérica, conocida como “la gran cocina del mundo”, pasó por manos de alemanas (Liebig, 1862 ), británicas (Anglo, desde 1924) y del Estado uruguayo (Frigorífico Nacional, desde 1968), antes de cerrar en la década del 70. Un paseo guiado permite conocer como su corned beef y su extracto de carne fueron modelo alimenticio en el mundo entero y protagonistas en la nutrición diaria
de los ejércitos europeos durante la I y la II Guerra Mundial. En el museo se puede ver todo tipo de maquinaria, el proceso de elaboración del extracto, los uniformes de trabajo y hasta las tarjetas de los despidos a obreros que participaban en las huelgas.
De concretarse la declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad, el conjunto de Fray Bentos sería el segundo bien material de Uruguay en alcanzar esta distinción, que logró en 1995 la ciudad de Colonia del Sacramento.
Precisamente, en esta ciudad, se encuentra otra innovadora propuesta para viajar en el tiempo. Frente al Real de San Carlos, a seis kilómetros de Colonia del Sacramento,funciona Recrear la Historia,una propuesta concebida como un espacio cultural y museo del ferrocarril acompañado de una singular servicio gastronómico.
Vías, vagones, reproducción de las instalaciones de diferentes estándares, silbatos de locomotoras, llaves de los camarotes, números de los asientos, entre una infinidad de objetos convergen para transportar a los visitantes al apogeo ferroviario de finales del siglo XIX y principios del XX.
Uno de los espacios mejor recreados en el museo es la oficina del director de la estación. Su escritorio contiene la tecnología del momento: máquina de escribir Underwood, ventilador Limit y el entrañable telégrafo.
El viaje puede completarse con una merienda en pintorescos vagones ambientados en donde es posible degustar especialidades caseras servidas en vajilla antigua para que hasta el paladar también se sienta transportado.