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Surubí, una experiencia de pesca en agua dulce

En todas las temporadas salen muchos ejemplares mayores a los 30 kilos, e incluso formidables individuos de más de 40 y 50 kilos, fenómeno que concita infinidad de pescadores que llegan de diferentes localidades de la región, siempre cumpliendo con la reglamentación que permite cobrar una sola pieza por día en cada embarcación. El ámbito de pesca está situado a escasos 10 kilómetros del centro termal de Daymán, lo que asegura los mejores servicios de hotelería y descanso para los visitantes.

Temporada y lugares
La temporada del surubí se extiende generalmente desde fines de mayo hasta mediados de agosto, en temperaturas ambiente de entre 0 y 18 grados.Durante los meses invernales de junio, julio y agosto, en una zona del Río Uruguay denominada “Los Corrales”, situada a 10 kilómetros al sur de la Ciudad de Salto, la pesca del gran surubí pintado convoca a cientos de aficionados para encontrarse con el pez de mayor tamaño que habita las aguas de los ríos Paraná y Uruguay.

Pesca y equipos
A diferencia del dorado, el surubí no salta, sino que siempre lucha buscando la profundidad del lecho, arrastrando la embarcación y exigiendo línea del reel, otorgando las máximas sensaciones de emoción que se puedan pedir. Dado que es una especie de comportamiento sumamente estático, cuando se presenta en grueso cardumen es víctima segura de cuanto señuelo le pase por encima, lo que dio lugar a que en el 2006 se legislara la pesca para que no se depredara.
Para prevenir y preservar la especie, se permite solamente la captura de un ejemplar por embarcación por día. De cualquier manera, el buen pescador acostumbra devolver estas grandes piezas al agua, luego de disfrutar su fuerza combativa.
El surubí es un pez que acecha exclusivamente en el lecho del río, por lo que es necesario utilizar señuelos que desciendan al máximo de la profundidad.
Por tal razón, el trolling se practica siempre en dirección de la corriente del río, para que el señuelo pueda descender lo más posible. Así, siempre con la corriente a favor, se recorren canchas de entre 3 y 5 kilómetros, para regresar a todo motor y comenzar nuevamente lo que los lugareños denominan “caída” que es justamente la pesca río abajo. Los señuelos, tanto para la pesca del dorado como la del surubí, son muy similares, si bien para el surubí suele ser necesario utilizar los que descienden a profundidades mayores de 10 a 14 metros.